La relación entre el fútbol merideño y la Universidad de Los Andes

Selección Mérida 1966. Según Nota de prensa: “ El fútbol merideño ha dado una convincente demostración de su calidad al proclamarse Campeón Occidental en Mérida ante las selecciones de Táchira y Falcón. El cuadro merideño concluyó invicto en el certamen propinando resonantes goleadas a sus adversarios. En la foto aparece la escuadra campeonil donde alinearon: Peña, Trejo, “ Pitirry” Meza, Cuevas, “ Tigre “ López, Rojas, Navarro, Pedro Dugarte, “Coki” Corredor, y Jesús López como titulares, y con suplentes de postín: Galeano, Omar Dugarte, Pancho Acosta, Eliecer Dávila y «Chuleta” Zerpa.
por: José Rolando Corredor Trejo
<<No es nada fácil contar historia y mucho menos la propia historia porque uno llega y se pregunta a la mitad ¿Dónde está el asunto, verdaderamente? Y de seguro que queda sin respuesta>> (Salvador Garmendia)
Entre la ciudad de Mérida y la Universidad de Los Andes indudablemente siempre han existido vínculos estrechos, en todas las áreas del quehacer humano. Algunos de ellos como en el caso del fútbol, deporte preferido por los merideños, se desconocen o simplemente son omitidos consciente o inconscientemente. Por esa razón este artículo tratará de ofrecer hechos verdaderos en el desarrollo del fútbol practicado desde las primeras décadas del siglo XX, hasta la aparición de los equipos profesionales de Mérida en los setenta en la ciudad de las cinco águilas blancas.
Es indiscutible el hecho de que la Iglesia Católica tuvo que ver con la fundación de la Universidad de Los Andes, cuando en 1785 el obispo Fray Juan Ramos de Lora, fundó el Seminario Tridentino de San Buenaventura, génesis de la futura universidad. De la misma forma, el fútbol universitario nació en los botines de los bachilleres egresados del Colegio San José fundado por los jesuitas vascos en 1927.
Los jesuitas vascos eran fieles seguidores del Atlético de Bilbao, uno de los equipos más antiguos de España y representante tradicional, con gran arraigo entre los nativos de la región Vasca. Se aseguraron entonces en adquirir terrenos no solo para el edificio sede, sino también para la construcción de un estadio al cual llamaron Lourdes. En 1931 terminó su construcción y desde esa fecha hasta 1959 sirvió como hogar deportivo del equipo del Colegio San Jose, con el mismo uniforme que usaba el Atlético de Bilbao. De tal manera que el estadio Lourdes, hoy en manos universitarias cumplirá 95 años en 2026.
Desde el Colegio, la práctica del fútbol rápidamente se extendió a otras instituciones como la Universidad de Los Andes y el Liceo Libertador, al mismo tiempo que en ciertos solares de la ciudad, se jugaban caimaneras con la participación de los jóvenes residentes de los diferentes barrios. Los bachilleres egresados del Colegio San José ingresaban a la universidad, eran jóvenes pero experimentados futbolistas por su permanencia en el Colegio y así la ULA, sin pensarlo, se convirtió en el destino de muy buenos futbolistas.
Los jesuitas vascos, permitían el acceso al estadio a los muchachos de los barrios más cercanos: Barinitas, El Espejo, Sagrario y Belén. Luego de la misa dominical de las 6 de la mañana, salíamos al patio del colegio y nos daban pan y chocolate y luego ibamos al campo de fútbol, donde jugábamos una “caimanera” bajo la supervisión de un hermano jesuita y un estudiante miembro del equipo de primera categoría del colegio. Fue una agradable experiencia que nos obligó a escoger el fútbol como nuestro deporte preferido.
De esa forma, muchos de los muchachos que asistíamos a la misa dominical fuimos captando las enseñanzas de ese deporte para posteriormente formar la generación de relevo en los años sesenta, cuando el fútbol continuó siendo una gran pasión de los merideños. A pesar de que por dentro hubiésemos deseado participar en algún torneo con el equipo de los barrios el Once Inter, sin embargo permanecimos fieles a los colores azul y blanco de la Universidad de Los Andes durante diez años.
Retrocediendo históricamente un poco, en 1934 fue nombrado gobernador de Mérida el Dr. Rafael Paredes Urdaneta, procedía de Hamburgo (Alemania) donde se había desempeñado como cónsul. Allí había adquirido una gran afición por el fútbol y por aquellas cosas del destino, se encontró con una ciudad que a pesar de ser llamada “de los caballeros”, en sus habitantes había nacido la gran pasión por ese deporte llamado “de las patadas”.
Paredes Urdaneta, ni corto ni perezoso, aprovechando tal coyuntura, ordenó la construcción de un estadio que sería inaugurado en diciembre y llevaría el nombre de Juan Vicente Gómez. Sin embargo, por aquello de los “hados” o en cristiano hablar, del destino, Gómez murió en diciembre y el estadio se llamó Mérida y a Paredes por este “mecateo” o “jalabolismo” le costó el puesto.
Contando ya con un estadio público, en 1936 se fundó la Asociación de Fútbol del Estado Mérida. El primer torneo estatal contó con los equipos San Jose y las facultades de Ingeniería, Medicina, Derecho y Forestal. En 1949 saltó al ruedo el Liceo Libertador y los equipos de las facultades se fusionaron originando el equipo de la Universidad de Los Andes. A partir de allí surgió una trilogía de equipos que protagonizaron la época de oro del fútbol merideño (1948-1956): Colegio San José, Liceo Libertador y Universidad de Los Andes.
Buena parte de los jugadores eran alumnos del colegio San José o exalumnos graduados de bachiller que ya cursaban estudios universitarios. De ese período son recordados, entre otros, Marcelo González Molina, Germán González, Perucho Rincón, Emiliano Díaz, Remy Rada, José Antonio “Júpiter” Massini, Luis Alberto “jabato” Jiménez, Oscar Rivas, posteriormente destacados profesores de la Universidad de Los Andes, así como los empleados universitarios Juan Márquez, Amenodoro Dugarte, Aurisberto de La Hoz y José Leonardo Villamizar, este último, primer director de los Talleres Gráficos Universitarios en 1955.
En 1949, se creó la Federación Occidental de Fútbol con la participación de Mérida, Lara y Zulia. Más adelante se incorporarían Falcón y Táchira. Ese mismo año las tres primeras entidades participarían en el inicio de los Campeonatos Occidentales de Fútbol. Las normas exigían la participación del equipo campeón. El equipo de la Universidad de Los Andes, reforzado con jugadores del San José, participó exitosamente en varios de esos torneos. En 1953 fue campeón Occidental, pero perdió el partido final por el campeonato nacional con el Loyola de Caracas.
Llegaron los años sesenta, habiendo cerrado sus puertas el Colegio San José, La ULA tomó un lugar preponderante en el fútbol merideño y la nueva generación de futbolistas integrada mayormente por estudiantes y empleados universitarios, continuó protagonizando un fútbol de altura reconocido nacional e internacionalmente, realizando encuentros con equipos profesionales de la capital como el Deportivo Portugués y el Tiquire Flores de Maracay, así como con el primer equipo profesional del interior, el Deportivo Lara. Además, otros equipos locales, como Italven, Once Inter y Deportivo Génova, integrado mayoritariamente por jugadores merideños, animaron los torneos estadales de primera categoría que religiosamente se efectuaban los domingos en el estadio Mérida a las 11 am, con asistencia multitudinaria de los aficionados merideños.
En 1967 el equipo de la Universidad de Los Andes en representación de Mérida se coronó campeón nacional de la primera categoría amateur (Copa Venezuela). Era la primera y única vez que un equipo representante de Mérida obtenía tan preciado galardón. Vale la pena anotar que 20 (7 estudiantes, 13 empleados y 2 profesores) de los 22 integrantes de la delegación eran miembros de la comunidad universitaria y 14 de ellos merideños.
El jefe de la delegación fue el Dr. Humberto Zambrano Román, Director de Deportes de la ULA, Antonio Costa Castanheira, Director Técnico y Aurisberto De La Hoz, asistente, ambos de la ULA. La plantilla la constituían 18 jugadores, 16 del equipo universitario (7 estudiantes, 8 empleados y 1 profesor) y 2 refuerzos de otros equipos merideños. Algunos de los jugadores que estuvieron en este torneo, posteriormente en los setenta, formaron parte de los equipos profesionales, Estudiantes y ULA-Mérida.
Vale la pena indicar que este equipo enfrentó a equipos profesionales como el Portugués, Lara y Tiquire Flores. Así mismo en un intercambio con la Universidad de Bogotá, en El Campín, en 1968 logró un empate con el equipo de aquella universidad que contaba con algunos jugadores reserva del Millonarios.
Parece necesario señalar que durante los años de rectorado del Dr. Pedro Rincón Gutiérrez, este siempre valoró tan preciado galardón obtenido para Mérida por la Universidad de Los Andes. El quincuagésimo aniversario ocurrió en 2017 y pasó desapercibido. Los 55 años fueron celebrados por aficionados privados que generosamente han estado pendientes de una fecha que quedó grabada en el corazón de las personas que vivieron esa época y que transmitieron a sus descendientes el respeto por los valores deportivos de Mérida y de la Universidad que tiene por dentro, tomando el lugar de las instituciones o personas que deberían celebrar tales acontecimientos, necesarios como ejemplo para futuras generaciones.
En el 2026 el Estadio Lourdes, regalo de los jesuitas vascos a Mérida, hoy a cargo de la Universidad de Los Andes, cumplirá 95 años de fundado, y el Estadio Mérida, testigo mudo de la época de oro del fútbol merideño en los años 50 y 60, y hoy convertido en estacionamiento solitario en Glorias Patrias, cumpliría en diciembre de 2025 90 años de fundado. ¿Pasarán desapercibidas estas fechas memorables?, ¿la Universidad de Los Andes rendirá merecido tributo a los amantes merideños del fútbol, su deporte favorito?